“La Ballena Azul” sumerge a los adolescentes en el riesgo de suicidio

Mayo 9, 2017 | Autor: Patricia Morén

Juegos de rol como la “Ballena Azul” pueden sumergir a los adolescentes en un reto desafiante e, incluso, guiarlos hasta la consumación del suicidio. Cualquier adolescente con un perfil de vulnerabilidad, sin ser un enfermo mental, puede engancharse a este tipo de juegos a través de las redes sociales. La falta de habilidades sociales y la inmadurez del cerebro adolescente explican esta vulnerabilidad. Existen recomendaciones que se pueden seguir para evitar este peligro.

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Los adolescentes son un colectivo más vulnerable frente a las conductas autolesivas. Cada año fallecen en el mundo 1,2 millones de adolescentes por muertes, evitables en su mayor parte, según un informe emitido por la OMS en mayo de 2017 sobre la salud de los adolescentes. El suicidio fue la tercera causa de muerte entre los adolescentes de los 15 a los 19 años en 2015 (con 67.000 muertes en total), tras los accidentes de tránsito y las infecciones de vías respiratorias bajas.

Los adolescentes más mayores son los que, con más frecuencia, intentan autolesionarse o quitarse la vida, en especial las chicas, entre las cuales el suicidio o las muertes accidentales tras una conducta autolesiva es la segunda causa de muerte en individuos de estas edades, la mayoría en países de ingresos bajos o medios, especifica el informe de la OMS. En cambio, en España, consuman más el suicidio los adolescentes varones y, en total, las víctimas de suicidios consumados son muchas menos respecto a las de otros países de la Unión Europea y del mundo.

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La tasa de suicidio mundial, ajustada por edad, es de 11,4 por 100.000 habitantes, segúnun informe de la OMS, mientras que en España se registran ocho suicidios por cada 100.000 habitantes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).En el caso de los adolescentes, esta tasa de suicidio es mucho menor: de 2,6 casos por 100.000 habitantes entre los 15 y los 19 años y de 4,3 por cada 100.000 habitantes entre los 20 y los 24 años. No obstante, aunque no se produzcan tantos suicidios consumados, se están observando numerosas conductas autolíticas entre los jóvenes adolescentes.

“Los clínicos estamos viendo que aumentan las conductas autolesivas no ligadas a la ideación suicida. Estas autolesiones son una forma de manifestar un malestar, movilizar al entorno y provocar cambios en este, así como intentar sentirse más próximos a algún grupo o tribu urbana”, explica Rebeca Gracia, psiquiatra coordinadora de la Unidad de Hospitalización de Agudosde Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital ParcTaulí, de Sabadell (Barcelona).

Este hospital ha sido uno de los pioneros en Cataluña en implantar el programa Código Riesgo Suicidio (CRS) gracias al cual se ha observado este incremento de las conductas autolíticas entre los adolescentes.

La adolescencia, una etapa de vulnerabilidad
 

La adolescencia es un periodo vital que se caracteriza por un “adolecer” o falta de madurez para desenvolverse en la sociedad. Esta falta de madurez puede hacer del adolescente una víctima fácil frente a las amenazas de la sociedad contemporánea, algunas de las cuales le acechan a través de internet.

La Dra. Gracia explica que “los adolescentes se encuentran en pleno proceso de maduración, sufren cambios hormonales y presentan una inestabilidad importante del estado anímico. El lóbulo frontal del cerebro, que controla el razonamiento y la inhibición de la conducta, aún no ha acabado de madurar. Es la parte que más tarda en hacerlo. Además, los adolescentes aún carecen de habilidades sociales”.

El caso de la “Ballena Azul”

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Este año algunos navegantes de la red han avistado una peligrosa “ballena azul”, un juego de rol en las redes sociales, creado en Rusia y que consiste en superar 50 pruebas desafiantes que implican vencer 50 retos que incitan a la conducta autolesiva, como hacerse cortes en los brazos para trazar un dibujo con forma de ballena, hasta llegar al gran reto final que plantea el juego: el suicidio.

“Es evidente que los adolescentes son más vulnerables a caer en este tipo de juegos, pero no todos se enganchan. Deben tener un determinado perfil. O bien ser adolescentes curiosos que, debido a esta curiosidad, tienden a engancharse más a estos juegos, o bien ser adolescentes más aislados y marginados, sin éxito social, y que obtienen el reconocimiento social a través de los otros miembros del grupo que están jugando a ese mismo juego, lo que refuerza la perpetuación de la conducta. Son jóvenes más solitarios, con un nivel de autoestima más baja y menos habilidades sociales, lo cual no significa que tengan una enfermedad mental. Estas conductas autolesivas pueden afectar a cualquier adolescente, sin ningún trastorno mental, pero sí con un perfil de vulnerabilidad”, informa la Dra. Gracia.

Recomendaciones

Para evitar caer en peligrosos juegos como el de la “Ballena Azul” u otros que inciten al adolescente a autolesionarse o a quitarse la vida, la Dra. Gracia hace las siguientes recomendaciones:

  • Supervisar a qué contenidos accede el adolescente y qué uso hace de ellos.
  • Observar cambios en la conducta del adolescente

  • Limitar las horas de acceso a internet

  • Fomentar las relaciones sociales físicas, de manera que el adolescente tenga una red social real, esto es, amistades o un grupo social de apoyo, puesto que mantener solo relaciones virtuales es poco sano

  • Para ello, hay que partir de los intereses del adolescente y buscar actividades lúdicas que estén en consonancia con sus intereses.Por ejemplo, si a un adolescente es aficionado al Manga, se le podría apuntar a un taller para aprender a dibujar Manga, donde pueda relacionarse con otros chicos de su edad.

  • En caso de sospecha de autolesiones, el adulto debe supervisar este signo pero desde lejos, porque el adolescente lo puede percibir como una injerencia en sus asuntos.

Navegante, ojo avizor con la “Ballena azul”; no permitas que te arrastre al fondo.