Una Cumbre Global en Ginebra, pone la IA al servicio de la pobreza y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Mar 12, 2018 | Autor: Patricia Morén / Jordi Suñé

peru-1586774_960_720.jpg

La inteligencia artificial (IA) avanza de forma exponencial, pero ¿lo hace por igual en todo el mundo? La respuesta es negativa. Mientras las áreas más ricas del planeta y las clases sociales más pudientes acceden a cada nueva solución y servicio de los sistemas de IA, las más pobres corren el riesgo de no acceder a este motor de cambio de la ciencia y la economía mundial. Consciente de esta realidad, la próxima Cumbre de IA en Ginebra pondrá el foco en el uso de la IA para ayudar a cumplir los objetivos de desarrollo sostenibles de la Agenda 2030, el primero de los cuales es el fin de la pobreza.

El físico británico Stephen Hawking, recientemente fallecido, decía que el completo desarrollo de la inteligencia artificial (IA) podría llevar al fin de la especie humana y defendía que las líneas de investigación prioritarias en IA no solo deberían enfocarse a mejorar las capacidades de la IA, sino también “a maximizar el beneficio social de la IA”. Hawking afirmaba esto en Prioridades de investigación para la inteligencia artificial robusta y beneficiosa: una carta abierta que hizo pública en 2015 y que, hasta la fecha, han firmado 8.000 científicos de todo el mundo. En ella auguraba que el impacto social de la IA no haría sino crecer y que con la IA “la erradicación de la pobreza y la enfermedad no es insondable”. Pero también que, debido a su enorme potencial, “es importante investigar cómo obtener sus beneficios mientras se evitan sus riesgos potenciales”, advertía en su Carta Abierta.

El foco: Objetivos de Desarrollo Sostenible

Ese mismo año, en 2015, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible, con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a los que los países firmantes y sociedades deben aspirar para ese 2030 y entre los que se incluían objetivos directamente relacionados con el subdesarrollo y la pobreza, como el fin de la pobreza, el hambre cero, la buena salud y el bienestar, la igualdad de género, el agua limpia y el saneamiento, el trabajo decente y el crecimiento económico, la acción por el clima o la reducción de las desigualdades, entre otros.

Hoy, en sintonía con esa llamada universal de los ODS, y como si rubricara la Carta Abierta de Hawking, la próxima Cumbre Global de IA para el Bien, que se celebrará en Ginebra (Suiza) del 15 al 17 de mayo de 2018, se ha planteado con la vocación de buscar soluciones de IA que puedan tener un impacto beneficioso a largo plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta segunda Cumbre Global de IA se celebra bajo el lema “Acelerando el progreso hacia los objetivos de desarrollo sostenible” y recupera el espíritu de la primera y exitosa Cumbre Global de IA para el Bien de 2017, que también tuvo lugar en Ginebra. Ambas importantes citas han sido organizadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el organismo especializado de Naciones Unidas para las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en partenariado de la XPrize Foundation, la fundación líder en concursos de premios incentivados, con sede en Culver City (California).

Las ediciones de la Cumbre Global de IA para el Bien es la plataforma líder de las Naciones Unidas para el diálogo sobre la inteligencia artificial. Esta nueva edición de 2018 está orientada a la acción y, por lo tanto, pretende identificar aplicaciones prácticas de IA y estrategias de apoyo para mejorar la calidad y la sostenibilidad de la vida en nuestro planeta. Entre otras experiencias, se departirá y se presentarán innovaciones sobre el potencial de la IA para mapear la pobreza y ayudar en los desastres naturales, utilizando imágenes de satélites, o cómo la IA podría ayudar a la prestación de servicios centrados en los ciudadanos en ciudades inteligentes, a conseguir la cobertura universal de salud y, finalmente, a ayudar a la transparencia y la comprensión de los algoritmos de la IA.

Experiencias piloto de IA contra la pobreza

En el mundo hay unos 3.000 millones de personas que aún viven en la pobreza. Más de 1.000 millones de personas han salido de la pobreza extrema desde 1990, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, pero todavía habría 702 millones de personas en el mundo -el 9,6% de la población mundial- en situación de pobreza extrema, lo que significa que viven con menos de 1,90 dólares americanos, según los últimos datos disponibles del Banco Mundial.

A pesar de estos cálculos sobre la población afectada por la pobreza, se desconoce con precisión dónde viven las personas más pobres, puesto que las encuestas en los hogares apenas se realizan en las áreas más desfavorecidas y distantes del planeta, según aclara Marshall Burke, economista de la Universidad de Stanford, en California, en un artículo en Nature, donde el autor, Declan Butler, recoge algunas de las experiencias piloto de IA más interesantes relacionadas con la pobreza.

CRÉDITOS: PIXABAY

CRÉDITOS: PIXABAY

Una de ellas es la del grupo de Neal Jean, Burke y otros investigadores de Stanford, que están entrenando algoritmos en los que usan imágenes satélites nocturnas, donde las zonas iluminadas sirven como indicador aproximado de prosperidad, para que puedan deducir las características de las imágenes de satélites diurnas, como carreteras o tipos de tejados, que se correlacionan con la riqueza relativa o la pobreza. En particular, en un estudio piloto con cinco países africanos (Nigeria, Tanzania, Uganda, Ruanda y Malaui), publicado en Science, este equipo de investigadores ha descubierto que su sistema de IA es más preciso respecto a métodos anteriores que solo empleaban las luces nocturnas, a la hora de valorar la riqueza de una aldea. En particular, los investigadores muestran cómo una red neuronal convolucional puede ser entrenada para identificar las características de una imagen que pueden explicar hasta el 75% de la variación en los resultados económicos a nivel local.

Existen otras iniciativas para estudiar la distribución espacial de la pobreza. Un ejemplo es el de los investigadores de la Universidad de Carnegie Melton que utilizan el sistema de AI Penny, una plataforma que permite entender cómo se ven la riqueza y la pobreza de las ciudades desde el espacio, mediante un sistema de inteligencia artificial basado en el aprendizaje automático, utilizando redes neuronales. Esta herramienta permite jugar con el paisaje de una ciudad y agregar o eliminar diferentes características de los edificios, los parques o las autopistas en imágenes de satélite de alta resolución, de DigitalGlobe. Para ello, los investigadores han introducido en el sistema datos sobre los niveles medios de ingreso familiar de los distritos de dos ciudades estadounidenses, Nueva York y Saint Louis. Después, han coloreado las diferentes áreas según el nivel de ingresos y así han podido elaborar un mapa de ingresos familiares en la ciudad, donde el verde representaba a las áreas de mayor poder adquisitivo, el rojo las de ingreso anual más bajo y el naranja y el amarillo, los niveles medios.

Las iniciativas dirigidas a geolocalizar la pobreza no son las únicas para combatirla. Otros proyectos se centran en combatir otras caras de la pobreza. Como explica Butler en el artículo de Nature mencionado anteriormente: Es el caso de otro equipo de Stanford liderado por Jiaxuan You, que emplea los datos de IA y de teledetección por satélite para predecir el rendimiento de los cultivos unos meses antes de la cosecha, con el objetivo de anticipar la escasez de alimentos, o de UNICEF, organismo benéfico de la ONU para la infancia, que está evaluando si el Deep Learning puede ayudar a diagnosticar la malnutrición infantil a partir de fotografías y vídeos de los niños en riesgo, frente al método manual que se utiliza en la actualidad, que consiste en medir la circunferencia del brazo medio, lo que no siempre es preciso.

Compañías de IA para el beneficio social

Estas son algunas de las ideas puestas en marcha para afrontar los retos más acuciantes del planeta. La XPrize Foundation, coorganizadora de la Cumbre, ha anunciado importantes fondos para financiar ideas y la industria se ha sumado a esta corriente del bien para investigar en IA con fines sociales: desde OpenAI, una compañía de investigación en IA sin ánimo de lucro fundada en 2015, hasta el Partenariado en IA para el beneficio de las personas y la sociedad fundado en 2016 por los gigantes Google, Amazon, Apple, DeepMind, Facebook, Microsoft o IBM, impulsora esta última del programa conocido como Ciencia Social para el Bien (Social Science for Good).

De momento, la IA parece estar bajo control, al servicio de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero no habrá que bajar la guardia ni perder de vista el mensaje de Hawking en su Carta Abierta: “No podemos predecir lo que podríamos lograr cuando esta inteligencia se magnifique con las herramientas que la inteligencia artificial puede proporcionar”, por lo que la ciencia deberá abstenerse de crear algo que no pueda controlar. Se impone, pues, actuar con inteligencia humana para que la inteligencia artificial siga estando al servicio del Bien y de la Pobreza.